Acerca de mi

Mi enfoque en la práctica de UCDM

Mi camino no comenzó con Un Curso de Milagros, sino con la observación honesta de mí mismo desde muy joven. A los 16 años empecé a cuestionar dónde ponía mi atención, cómo me juzgaba y cómo me perdía en patrones que no eran verdaderos para mí. Esa práctica sencilla —observar sin juzgar— me llevó a experiencias profundas de desidentificación, recuperación interior y claridad, aunque también me he cerrado o detenido por miedo, como suele ocurrir cuando uno empieza a ver la identificación con lo que no es y entra genuinamente —no de forma intelectual— en el no saber.

 

Años después, tras recorrer distintas prácticas de meditación, sanación y búsqueda interior, pedí con sinceridad conocer una enseñanza consistente, profunda y no fragmentada, algo que pudiera estudiarse y vivirse con honestidad. Al día siguiente, Un Curso de Milagros llegó literalmente a la puerta de mi casa. Desde entonces, mi relación con el Curso ha sido real y honesta, con aperturas, resistencias, confusión y correcciones en el camino.

Durante un tiempo utilicé el Curso desde el ego, con dureza hacia mí mismo, cayendo en formas de martirio espiritual que no sanan. El estudio de Gary Renard y, sobre todo, de Kenneth Wapnick —en particular El poder sanador de la bondad— fue clave para reorientar mi práctica hacia una psicoterapia honesta, amable y profundamente práctica, basada en la observación del ego sin ataque y en el verdadero perdón.
Hoy comparto Un Curso de Milagros desde ese lugar: sin prisas, sin actuación espiritual y sin idealizaciones. Mi enfoque no es enseñar teorías, sino acompañar procesos reales de autoobservación y desidentificación, entendiendo que el entrenamiento mental es gradual y requiere honestidad, paciencia y amabilidad con uno mismo.